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GUIA DE CULTIVO

Guía de cultivo del Cannabis, todo lo que necesitas para tu plantación de Marihuana.

 

¿Cultivar Marihuana?

 

Antes de empezar con el cultivo, es importante asegurarse de que las leyes del país donde se vaya a plantar lo permitan.

 

El autocultivo de Cannabis es una de las mejores formas de disponer de estas plantas sin tener que recurrir a terceros, y asegurándonos que la calidad y selección de las variedades de plantas será justo la que buscamos.

 

¿Cultivo exterior o interior?

 

Para el cultivo exterior se requiere un pequeño terreno, y unas buenas condiciones climatológicas.  Un clima como el ibérico es ideal para el cultivo exterior de cannabis, permitiendo sembrar semillas desde febrero hasta junio, o plantando esquejes cando el día ofrece 14 horas de sol.  A partir de Agosto, con las horas de luz disminuyendo empieza el periodo de floración que terminará entre septiembre y octubre dependiendo de si la planta es sativa o índica.

 

En el cultivo interior, puede pasar que la planta reciba poca luz y tienda a estirar el tallo para buscar más luz.  Esto puede debilitar la estructura de la planta, por lo que deberemos ponerla al sol, o facilitarle luz artificial.

 

¿Cuándo plantar?

 

Como cualquier otra planta, el Cannabis tiene su ciclo natural de crecimiento, que depende de la luz del día; crecen cuando el día se va alargando, y florecen cuando se van acortando las horas de luz del día después del solsticio de verano.  Por eso deberemos diferenciar entre cultivo exterior y cultivo interior.

 

Cultivo exterior:

En el cultivo exterior no hay que ser demasiado estricto a la hora de plantar, hay quien propone algunas fechas concretas, a menudo fijadas en un calendario lunar, pero podemos retrasar o adelantar la siembra según nos convenga, así podremos controlar que la planta tenga más o menos tiempo para crecer y asegurarnos que no crecerá demasiado para el espacio en el que vamos a cultivarla.  Recuerda que los cultivos de tiempo corto son los más fáciles, y en tres meses ya tendrás tu plantación lista. Quizás te interesen si te estás iniciando en este mundillo.  Como es lógico, este tipo de cultivo está muy ligado al clima, un clima como el español es ideal para cultivar en exterior sin demasiados problemas, y por general, da unos resultados muy buenos, incluso mejores que cualquier cultivo interior con luz artificial.

 

En caso de que tengamos un espacio suficientemente grande, y que nuestra experiencia nos lo permita, podemos sembrar a mediados de Marzo y principios de Abril, con lo que daremos a la planta más tiempo de crecimiento y aseguraremos unos ejemplares de gran tamaño y una gran producción.

 

Si decidimos plantar esquejes, deberemos hacerlo cuando el día ofrezca unas 14 horas de luz, así conseguiremos que florezcan en el momento oportuno, de agosto a finales de septiembre para las variedades indicas y hasta finales de octubre para variedades sativa o incluso hasta noviembre y diciembre para algunas familias de floración tardía.

 

Si la zona donde vamos a plantar es de clima seco y con muchas horas de sol, algunas de las variedades que podemos tener en cuenta son: Kaly Mist, White Widow, Ak-48 o optar por una combinación de semillas de distintas variedades para cultivo interior como pueden ser las:

Nirvana Indoor MIX

Sensi Seeds Indoor MIX (25 semillas regulares)

En resumen, para variedades indicas el periodo será al final de primavera (evitando heladas) para recoger en Septiembre u Octubre, y para las variedades sativas, plantar en Junio para tener la cosecha lista en Octubre o Noviembre.

 

A la hora de planificar una plantación de exterior deberemos prevenir posibles daños debidos al viento o tormentas, a menudo, al final del verano se producen ventadas cuando las plantas están más cargadas de cogollos, y sus ramas se rompen por el peso.  Por ese motivo, podemos utilizar cañas o varillas para montar una estructura donde ir sujetando la planta. A la hora de instalar la estructura, se debe tener cuidado en no dañar las raíces al clavar las cañas o palos al suelo, por lo que es aconsejable hacerlo antes de trasplantar las plantas y tenerlos preparados antes de que empiecen a crecer.

Estas son algunas de las variedades de semillas que Tiendamaria.com te recomienda para el cultivo en exterior:

Selección de variedades Sensi Seeds para exterior

Semillas feminizadas para exterior Nirvana Kaya Gold

 

Cultivo interior:

En el cultivo de interior no dependemos de la época del año en la que estemos.

Durante el invierno se pueden preparar plantas en interior y sacarlas al exterior en Marzo y Abril, al contrario de lo que mucha gente piensa, el fotoperiodo de esta época es perfecto para florecer, y aunque la cantidad de la cosecha no será tan grande como en verano, la calidad será la misma ya que la radiación ultraviolada de el invierno es incluso mayor que en verano.  Lo único que deberemos tener en cuenta es que la temperatura no debe ser inferior a los 10Cº para no dañar las plantas.  En caso de plantar en zonas de interior donde son comunes las heladas, podemos plantearnos construir un pequeño invernadero para evitar que las plantas mueran.

Cultivo en invernadero:

Este tipo de cultivo se realiza para proteger las plantas en los meses fríos entre Octubre y Abril.

La situación ideal para el invernadero es un lugar cálido y que reciba cuantas más horas de sol mejor.  Se puede adherir el invernadero a una pared de piedra o tochos (de la casa mismo) para aprovechar el calor acumulado durante el día que estos desprenden por la noche.

En el cultivo en invernadero, muchas veces tendremos que jugar con la alteración del fotoperiodo para acelerar la floración o evitar la revegetación, cubriendo el invernadero para que reciba menos horas de sol.

 

¿Qué semillas plantar?

La elección de la semilla suele ser uno de los puntos más complejos ya que existen cientos de variedades.  Si vamos a plantar en exterior, podemos escoger una variedad de floración rápida para evitar que esta se produzca cuando el frío ya haya llegado.

 

En caso de que se quiera el cannabis para uso medicinal, deberemos asegurarnos que la variedad de semillas que plantamos es específica para este uso, puedes consultar nuestra guía de Marihuana medicinal. O nuestra lista de semillas aptas para el cultivo de cannabis terapéutico.

 

Germinación

Uno de los aspectos más importantes a tener en cuenta sobre las semillas, es su calidad.  Siempre comprobaremos que no se trate de semillas verdes o dañadas, y que estén en buen estado, la capa aceitosa que las recubre, es síntoma de que la semilla está madura y lista para su plantado.

 

Al germinarlas, tenemos que intentar que no les de el sol, y que no estén expuestas a cambios de temperatura o viento, lo ideal sería un ambiente que rondara los 25Cº.  Cada semilla es un mundo, pero si están en buen estado, la planta tardará entre 2 y 15 días en nacer.  Es importante que la tierra del tiesto ronde el PH 7.0 (podemos usar un indicador de PH para medirlo o usar tierra especifica para germinación)

 

Para germinar las semillas hay varios métodos, hay quien las mantiene entre dos paños húmedos o algodón hasta que empiezan a abrirse, otro buen método es sumergirlas totalmente en agua mineral o a poder ser destilada a temperatura ambiente, cambiándola a diario.  Una vez las semillas (que de origen son secas) hayan absorvido suficiente agua, se hundirán, en ese momento ya están listas para empezar a germinar.

 

Trasplantado

 

Cuando la semilla empiece a brotar, se debe trasplantar a una pequeña maceta y enterrarla a un centímetro bajo la tierra o sustrato elegido, manteniéndolo húmedo pero cuidando que la tierra no quede demasiado empapada.  Algunos cultivadores recomiendan presionar un poco la tierra con la smanos para estimular el crecimiento del brote. También se puede poner en lana de roca.

 

Durante esta etapa, lo ideal es que cada planta esté en un tiesto pequeño y con luz de fluorescente en caso de cultivo interior.

 

Una vez broten las primeras hojas, las cotiledones, se pueden añadir estimuladores de raíces.  En esta etapa, la planta es frágil y hay que tener cuidado en no exponerla a demasiada luz para evitar que se queme, también podremos plantearnos montar un pequeño invernadero para evitar bajadas de temperatura que pudieran dañar la planta sobretodo en cultivo exterior que está expuesto a bajadas bruscas de temperatura, sobretodo en primavera.

 

Pronto veremos aparecer las hojas verdaderas, esas con la forma típica de hoja de marihuana, primero de una sola punta, y luego de 3, 5, 7 hasta llegar a 13 puntas.

 

Hay que tener en cuenta, que en la primera etapa, la planta desarrollará su sistema de raíces, y su crecimiento exterior (las hojas) será bastante lento durante los primeros 20 días, que es cuando se produce este desarrollo de las raíces.

 

Cuando el tallo haya estirado un poco, podemos trasplantarlas a un tiesto mayor, aunque es aconsejable esperar al menos 3 días para asegurarnos que el tallo es suficientemente fuerte como para aguantar el cambio de medio.

 

Si la maceta donde trasplantamos la planta de marihuana no es lo suficientemente grande, es posible que le debamos aportar oligoelementos que la escasa tierra no podrá aportarle.

 

 

Tierra, sustratos…

 

Cuando cultivamos en exterior, a menudo nos encontramos con que la tierra no tiene condiciones optimas; piedras, suelos duros, sin apenas humus ni nutrientes… en estos casos es recomendable remover la tierra para airearla antes de plantar y usar un sustrato o nutrientes químicos para mejorar el medio.  Los sustratos se diferencian según su origen; animal o vegetal, y son ideales para aportar Nitrógeno y para que los microorganismos generen humus. Se suelen combinar entre si y con la tierra.

 

Hay infinidad de sustratos, pero básicamente los podemos resumir en:

 

Estiércol: hay varios tipos según de los animales que provengan: vaca, murciélago, gallina, caballo… Estos aportan una buena dosis de Nitrógeno, y además Potasio y Fósforo que vienen identificados con las siglas (NPK).

 

Cada tipo de estiércol tiene unas posibilidades distintas, el batguano (estiércol de murciélago) suele usarse durante la floración por su alto nivel de Fósforo, el de gallina se debe rebajar bastante ya que contiene mucho nitrógeno.  En cambio, el de caballo suele ser bastante más equilibrado y puede usarse sin complicaciones.

 

-Humus de lombriz: Son defecaciones de una especie determinada de lombriz (lombriz roja de california). Contiene nitrógeno, fósoforo, potasio y oligoelementos, ayuda a mantener la humedad en el suelo y aporta nutrientes a las raices.

-Compost: Se trata de materia vegetal descompuesta por microorganismos y pequeños insectos. El resultado de la calidad final del compost dependerá de la materia vegetal de orígen. Los bosques se alimentan de compost. Las hojas de los árboles se acumulan en desniveles del  terreno arrastrados por el viento y las corrientes de agua. Si se encuentra una acumulación grande de hojas, en el fondo podemos encontrar buen compost. Se utiliza para mezclar con el substrato inicial, nunca al 100%. Contiene gran cantidad de oligoelementos, fósforo y potasio, muy poco nitrógeno. El PH del compost varía segun la procedencia.

-Turba: Se trata de materia vegetal descompuesta, procedente de los fondos de los pantanos del norte de Europa. Es tierra poco nutritiva, pero retiene excelentemente la humedad, tiene una textura muy esponjosa y su peso es bajo, con lo que no se apelmaza mucho. Permite una buena oxigenación de las raíces. Su PH es de 5 a 6.
-Coco: Se trata de un sustrato hecho a base de fibras de coco, que es inocuo para la planta. Se utiliza para aportar esponjosidad y aireación al sustrato con el que se mezcla. Su PH oscila de 6 a 7.

-Perlita: Es un sustrato inorgánico, procedente de rocas volcánicas. Es de color blanco, pero no hay que confundirlo con el porexpan. Su función es la de aportar esponjosidad y oxigenación a la tierra con la que se mezcla. Se debe manipular con mascarilla, ya que desprende polvo que es cancerígeno.

-Arlita: Es un sustrato inerte procedente de rocas volcánicas. También se le llama arcilla expandida. Se utiliza mucho en hidroponía, pero muy poco para cultivos en tierra. Puede utilizarse para rebajar el peso de la mezcla. También puede utilizarse para rellenar los primeros centímetros del fondo de una maceta para facilitar el drenaje.

-Tierra de castaño: Procedente de la descomposición de materia vegetal de los castaños. Su PH es ácido, cercano a 6, y ha sido utilizado durante mucho tiempo para rebajar el PH de cualquier tierra, pero no es una tierra recomendable para el cultivo de cannabis, debido a su bajo contenido en nutrientes.

-Mezclas de los anteriores:
Existen fabricantes que realizan mezclas especializadas para cada planta. Existen mezclas para plantas con mucha hoja, plantas leñosas, cactus, plantas con flores,…. En los growshops se pueden encontrar mezclas especiales para cannabis, que son altamente recomendables
.

El proceso natural de los sustratos orgánicos y el humus hacen que sus nutrientes sean difíciles de controlar, por eso muchas veces en el cultivo se usan sustratos inorgánicos, sin humus, con unos PH muy estables y sin apenas problemas de parásitos al ser un medio estéril.  Esto es lo que se llama un cultivo hidropónico, en los que los nutrientes que las plantas necesitan, no provienen del suelo, sino que se diluyen en el agua.

 

Si la maceta donde plantamos la semilla es demasiado pequeña, la planta tenderá a desarrollar un tallo muy largo y débil, en ese caso, es aconsejable trasplantarla a un poco más de profundidad para que este tallo se refuerce, y no se doble con el peso de las hojas y cogollos.

 

En caso de que no dispongamos de una buena tierra y no podamos comprar un sustrato preparado, podemos coger tierra del bosque, de una zona húmeda con una buena capa de humus.  Pero corremos el riesgo, al no ser tierra esterilizada, de que a la planta le afecten plagas o enfermedades.

 

Iluminación

 

La luz es uno de los puntos más importantes para plantar María, ya que la cantidad y calidad de los cogollos dependerá directamente de la luz que reciba la planta.  Normalmente se considera que la planta crecerá bien con un mínimo de 5 horas de luz directa al día, y cuantas más horas de sol reciba, mejor será la producción.

 

Si plantamos en exterior en un lugar sin obstáculos que bloqueen la luz, podemos conseguir hasta 15 horas de luz al día en los meses de verano.  En estas condiciones, la planta crecerá en forma redonda, ya que no tendrá que estirarse para llegar a la luz.

 

En caso de cultivo interior, intentaremos imitar la luz solar necesaria para el crecimiento del Cannabis con lámparas o fluorescentes.  Es muy importante que estén en un lugar aislado para que la luz natural del día no interfiera en el fotoperiodo artificial que haremos con las lámparas.

 

Naturalmente, no nos servirá cualquier lámpara o bombilla, ya que el espectro de luz que emiten, no suele ser el apropiado para el cultivo.

 

Las lámparas más comunes en las plantaciones son alogenuros metálicos (HM) o (MH) y las de Alta Presión de Sodio (APS), o (HPS) en inglés.

Los modelos más famosos son los Philips, sobre todo los modelos Son-T-Agro y Son-T-Plus en HPS, y en HM está el modelo HPI-T. Las potencias típicas de estas lámparas son 250W, 400W, 600W y 1000W.

Las del tipo MH, son ideales para crecimiento vegetativo y son aptas para germinación y clonación (esquejes). Dan una luz generalmente blanca, existiendo diversos tonos. Las del tipo HPS, son ideales para floración y aptas para crecimiento. Suelen dar una luz de color anaranjado, aunque ya se han obtenido nuevas tonalidades, incluso el sodio blanco.

 

Las lámparas HPS y HM tienen espectros de luz distintos, y a menudo se usan en combinación para obtener una luz ideal.

 

Para instalar estas lámparas, aparte de éstas, necesitaremos también el portalámparas, el reflector y un adaptador de corriente.  Por eso es más sencillo comprar un Kit de iluminación específico.

 

En el caso de los fluorescentes, suelen usarse en el enraizamiento y la etapa inicial de crecimiento ya que no producen apenas calor y pueden usarse muy cerca de la planta. También son muy útiles para la clonación, sobretodo los fluorescentes del tipo cool white (color 33)

 

Aunque la eficiencia de estas lámparas disminuye con el uso, no debe preocuparnos demasiado, ya que su vida útil es muy larga, rondando las 10.000horas de uso.

 

A la hora de calcular que tipo y cantidad de luz vamos a colocar en nuestro cultivo interior, debemos tener en cuenta que la luz del sol equivale aproximadamente a unos 1000W/m2 de luz artificial.  Por lo que la potencia a aplicar a la plantación debe ser entre 400 y 1000W por metro cuadrado.  Para no desperdiciar energía, usaremos reflectores para aprovechar toda la potencia de la lámpara dirigiendo la luz hacia la planta, y armarios de cultivo con paredes reflectoras.

 

Cuando manejamos tanta potencia deberemos tener en cuenta la distancia entre las lámparas y la planta que normalmente será de 10cm por cada 100w de potencia, así que deberemos ir subiendo la altura de las luces a medida que la planta vaya creciendo.  Si las hojas más altas empiezan a curvarse, es síntoma de que la luz está demasiado cerca y empiezan a quemarse.  Hay que tener en cuenta que las variedades Sativa, si no se podan pueden llegar a los 2metros de altura.

 

Bombilla de sodio SON-T AGRO 400 W de PHILIPS, ideal para crecimiento y floración.
Bombilla de sodio SON-T 400 W de PHILIPS, ideal para floración.

Estas dos bombillas, pueden ir montadas en un kit con pantalla y balastros ideal para un área de 180×60 cm (SGR 200 de PHILIPS)
Bombilla de halogenuros metálicos HPI-T 400 W, con kit (soporte + pantalla +balastos)MGR 300 de PHILIPS.

 

 

Estas lámparas también se pueden usar en exterior (siempre que estén protegidas de lluvia, humedad…) para dar unas horas más de luz a la planta al anochecer y así retardar la floración.

 

 

En interior, una vez han aparecido las primeras hojas, ya podemos empezar con el ciclo de iluminación de 18horas al día y luego 6 de oscuridad.

 

Antes de hacer la instalación de luces, deberemos calcular que el sistema eléctrico de la sala donde lo haremos soportará toda la carga de potencia de las luces, ventiladores, y otros consumos que pueda haber como aire acondicionado…

 

Ventilación y extractores

 

Como hemos visto, en los cultivos de interior se requiere una gran potencia lumínica que acaba desprendiendo mucho calor.  Estas altas temperaturas deben ser controladas para que no sobrepasen los 30Cº, algo que con potencias superiores a 500W es relativamente fácil.  Aparte, un buen sistema de ventilación nos asegurará aire fresco renovado con el CO2 necesario para que las plantas hagan la fotosíntesis. Algunos cultivadores utilizan bombonas de CO2 para forzar la fotosíntesis y así aumentar el crecimiento de la planta.

 

Esto se hace con ventiladores que deben estar funcionando siempre que las lámparas estén encendidas.  Estos ventiladores deben estar separados a una distancia suficiente para que no resequen las hojas ni las dañen con el movimiento del aire. 

 

Con los ventiladores, si la sala no está abierta conseguiremos mover el aire pero no renovarlo.  En este caso deberemos contar con uno o más extractores.

 

Normalmente estos extractores deberán cubrir una necesidad de 50m3/h por cada lámpara de 400W y deberán colocarse en la parte alta para que desalojen el aire caliente en salas que tiendan a altas temperaturas o en una zona baja para evacuar el aire más frío si la sala se enfría rápidamente.  Como el consumo de este dispositivo es bastante bajo, se puede dejar encendido durante todo el día y un par de veces durante la noche, siempre que no perjudique a la temperatura de la sala.

 

Nutrientes, abonos y fertilizantes

 

Los fertilizantes deben aplicarse gradualmente para no estresar la planta.  Deberemos medir el PH de la tierra cuando los usemos ya que tenderán a aumentar su acido.

Uno de los principales aportes que necesitará la planta es el Nitrógeno, ya que favorece el crecimiento y la planta lo necesitará en abundancia.  Tenemos que vigilar no pasarnos, ya que el exceso de nitrógeno hará la planta más débil ante plagas, y empeorará el sabor de los cogollos.  Por eso normalmente el nitrógeno y otros fertilizantes se eliminan en las dos o tres últimas semanas ya que pueden afectar a la cantidad y calidad de la resina de los cogollos.

 

El potasio ayuda a la formación de un tronco fuerte y aumenta la capacidad de la planta para prevenir enfermedades

 

Enfermedades, carencias y productos de protección

 

Araña roja, oruga,

 

Para ver los síntomas que presenta la planta por falta o exceso de nutrientes, oligoelementos, agua o aire fresco, podéis consultar nuestra guía de cuidados de l aplanta de marihuana.

 

Riego

 

La planta de Marihuana se adapta bastante bien a la cantidad de agua que le demos, pero está tendrá que ser constante, sino la planta podría secarse.  Normalmente la mayoría de variedades de cannabis piden bastante agua, sobretodo las variedades Sativa.  La falta de agua se nota porque sus hojas y tallos se doblan, y si le falta agua a menudo, el crecimiento de la planta se verá perjudicado.  También tendremos que tener en cuenta que la necesidad de agua durante el periodo de floración se dispara.

 

El agua ideal para el riego debe rondar el PH6, el agua de lluvia o destilada solo es ideal para las dos últimas semanas de floración o para rebajar la EC (corriente eléctrica del agua), durante el resto del crecimiento se debe mezclar con un poco de agua de grifo (aprox. 20%) (dejándola reposar 24 horas para eliminar el cloro) así conseguiremos aportar el calcio necesario para el crecimiento.  Cuando mezclemos con agua de grifo, deberemos comprobar el PH y corregirlo en caso de que sea necesario, ya que el calcio tenderá a aumentar el PH, y en agua de grifo de ciudad, el PH suele rondar el 8 y podríamos tener problemas para que las raíces de la planta asimilaran el resto de componentes con normalidad.

 

La EC (corriente eléctrica del agua) ideal para el agua de riego debería ser de unos 0.3 ms/cm.

 

Con cada regado la cantidad de sales minerales acumuladas en la tierra aumentará y eso afectará a su PH, por eso es recomendable ir lavando la tierra de vez en cuando con agua abundante hasta normalizar el PH y EC.

 

En caso de utilizar solo agua de grifo, es posible que se acumule demasiado calcio en el sustrato produciendo un aumento de PH y EC de la tierra que si bien no afectará demasiado a la planta durante el crecimiento, si lo hará en la fase de floración.  En estos casos se recomienda lavar la tierra antes de la floración.

 

El agua de lluvia es buena cuando está recién precipitada ya que está muy oxigenada, pero si se almacena, acabará teniendo las mismas propiedades que el agua destilada.

 

Algunos cultivadores también recomienda pulverizar agua en las hojas durante las horas de oscuridad.

 

El riego en el cultivo anterior debe hacerse con agua templada,

 

Guia de riego exterior:

 

Durante los meses de febrero y marzo algunos cultivadores inician ya el cultivo, sembrando las primeras semillas. En estos meses hay pocas horas de luz (11 horas en febrero y 12 en marzo ) y las temperaturas por la noche son aún bastante bajas (por debajo de los 10ºC).  Las semillas nacen pero crecen a un ritmo muy lento, y por tanto el riego debe ser muy moderado, respetando sobre todo que se seque la capa superior de tierra antes de volver a regar; si la planta acaba de nacer se debe ir con precaución para que la capa superior de tierra no permanezca  más de un día seca.

En abril el fotoperiodo aumenta a 13 horas de luz. La temperatura  empieza a subir ligeramente, y ya no hiela por la noche. Como el clima es favorable, se puede combinar el cultivo de interior para crecimiento y el de exterior para florecer. Así,  en el cultivo de exterior ya tenemos las primeras semillas que ya se han desarrollado mínimamente y ya miden un poco más de un palmo del suelo. Si las temperaturas son elevadas las plantas consumirán más agua. Cuando las temperaturas desciendan, esperaremos un menor crecimiento y un menor consumo de agua. En general, al ser abundantes las lluvias en abril, no se realizan apenas riegos.

En mayo la temperaturas temperaturas se estabilizan, y las noches son frías en pocas regiones del país. El fotoperiodo ya es bastante más largo y las plantas aumentan el ritmo de crecimiento, siendo el consumo de agua mayor. La superficie del suelo se secará más a menudo. Si deseamos un crecimiento elevado procuraremos que la tierra no permanezca más de un día seca, y controlando las necesidades de nitrógeno y oligoelementos.

En el mes de junio,
el calor se hace constante durante el día, con temperaturas mínimas superiores a los 10 grados. El fotoperiodo es de 15 horas de luz, 9 de oscuridad, el máximo que podemos alcanzar en la península. Las plantas aceleran el desarrollo a partir de este mes aumentando las necesidades de agua. Las temperaturas al mediodía se hacen cada vez más elevadas, y las plantas empiezan a pedir agua más de una vez al día. Debemos vigilar que la tierra no se seque del todo, y que las macetas no se calienten demasiado tomando precauciones, como poner debajo de cada maceta un buen plato que acumule el agua sobrante, que hará de refrigerador de la maceta.

A partir de Julio
el fotoperiodo empieza a disminuir lentamente, pero las calores se mantienen en aumento. Las plantas empiezan a pedir más agua, pudiendo llegar a aceptar varios riegos al día (por la mañana, al mediodía y por la tarde). Las temperaturas son máximas y las macetas corren riesgo de calentarse demasiado. Es un mes, junto con el de Agosto, que la gente suele irse de vacaciones, si es nuestro caso deberemos tomar precauciones, ya que las plantas en estos meses requieren agua cada día. Lo ideal es nunca dejar las plantas solas en los meses de calor. Si vamos a dejarlas solas sería rentable instalar un riego automático. Si no, una persona de confianza deberá cuidar de ellas.

Es en el mes de agosto cuando se produce el último estiramiento de las plantas y empieza la floración, incrementándose el consumo de agua. Las calores se mantienen y los riegos son imprescindibles incluso varias veces al día si se quiere maximizar el crecimiento. Las plantas más tempranas comienzan a florecer, siendo para estas plantas vital que no falte agua. Agosto y Julio son los meses más críticos en cuanto al riego.

En septiembre, las temperaturas empiezan a disminuir y llegan las primeras tormentas. El peso de los cogollos aumenta lo que hace a las plantas vulnerables al viento y la lluvia. Si todos los pistilos están blancos debemos asegurar que a la planta nunca le falte agua, cuando se seque la parte superior de la tierra regaremos, sobre todo las variedades sativas. Las índicas no requieren tanta agua para la floración, cuando los pistilos de los cogollos se vuelven marrones, lo notaremos porque la tierra tarda más en secarse.
Las variedades sativas comenzarán a florecer durante septiembre. Las nubes y tormentas suelen ser frecuentes, lo que hace que en periodos de tiempo en que el cielo esté nublado o llueva las plantas necesitarán mucho menos riego. Es bueno prestar atención al clima para no regar cuando se avecinen lluvias; cuando haga buen tiempo se aprovecha para regar con abono. Cuando las lluvias se prolongan durante una semana, las sativas pueden quedarse sin nutrientes debido a que la lluvia ha arrastrado gran parte de los nutrientes. Después de lluvias abundantes es bueno abonar con oligoelementos y fósforo. Si la planta pide nitrógeno se proporciona, pero en dosis pequeñas, ya que los excesos de nitrógeno aumentan los ataques de botritys (moho gris).
Las variedades índicas son más susceptibles a coger hongos en los cogollos, concretamente el moho gris, el hongo que más afecta al cannabis. Las lluvias facilitan que se propague cualquier hongo por la planta, sobre todo en los cogollos. El moho gris se propaga con más rapidez si la planta tiene excesos de riego, con lo que esperaremos a que la tierra se seque hasta volver a regar.

Octubre es un mes en el que los riegos no son abundantes si llueve, excepto en las regiones más cálidas. Las índicas finalizan en este mes y los riegos suelen ser nulos si llueve. Las sativas están en plena floración y no finalizan hasta Noviembre-Diciembre, que son las únicas que pueden requerir agua si el clima no es lluvioso.

En el mes de noviembre las temperaturas disminuyen bruscamente y las sativas comienzan a madurar. Si el clima ha sido poco favorable las plantas terminarán en noviembre; los lavados de tierra serán probablemente innecesarios debido a que ha habido lluvias abundantes. Si el clima es bastante favorable durante noviembre puede que las plantas aguanten hasta finales de mes o diciembre; las plantas pedirán agua y nutrientes en este caso.

Sólo las sativas de floración más tardía acaban de florecer en Diciembre, los riegos serán muy escasos, debido a que el frío ralentiza el desarrollo de la planta.

 

 

En el riego, deberemos tener cuidado de no empapar la tierra, y esperar a que se seque para volver a regar, ya que si no lo hacemos, la humedad puede favorecer la aparición de hongos que ataquen las raíces.

 

Sexado

 

Es muy importante cultivar solo plantas hembra para que sus cogollos no sean polinizados ya que se perderá la mayoría de material fumable.  Si hay una planta macho cerca de la plantación, los cogollos producirán semillas, en cambio, si las plantas hembras no son polinizadas, sus cogollos seguirán creciendo y producirán THC.

 

Este es una de las cosas más difíciles para los cultivadores noveles, ya que es complicado diferenciar las plantas macho de las hembras.  Por eso normalmente se usan semillas feminizadas, con las que nos aseguramos casi al 100% que todas serán hembras.

 

En caso de que se planten semillas regulares (machos y hembras) debemos calcular que aproximadamente la mitad de plantas serán machos, se puede identificar el sexo de la planta ya que las hembras tienen dos pequeños pelillos blancos o pistilos en los extremos de las ramas, donde saldrán los cogollos, y en los machos, aparecen una pequeñas bolitas sin estos pelos característicos. A menudo es difícil ver esto a simple vista y hay que esperar unos días para asegurarse que la planta es macho y desecharla.

Floración

 

La floración empezará cuando las horas de luz que recibe la planta empiezan a diminuir hacia finales de verano.  Este periodo puede durar entre 7 y 16 semanas dependiendo de la variedad.  Durante este tiempo, es recomendable usar fertilizantes que contengan fósforo (P) y potasio (K) para asegurar una buena cosecha, podemos utilizar fertilizantes específicos para floración.

 

En la floración, algunas hojas empezarán a ponerse amarillas, y es recomendable cortarlas.  También es recomendable dejar de añadir fertilizantes durante las últimas semanas de este periodo, así mejorará el sabor y calidad de los cogollos.

 

La floración disminuye fuertemente si las temperaturas nocturnas bajan de los 15Cº y los cogollos disminuyen por encima de 30Cº

Cosecha

 

Cuando la mayoría de pistilos ha ido cambiando su aspecto, y las flores están cubiertas de resina, suele ser una buena señal de que el tiempo de cosecha ha llegado. Tras el ciclo de floración con 12 horas de oscuridad que suele durar unas 8 o 9 semanas, normalmente la mayoría de plantas de exterior están listas para cosechar en Septiembre.

 

Para que los cogollos no cojan moho es importante no rociarlos con agua durante la floración, ni manosearlos demasiado para que la resina no se desprenda.

 

Es posible que algunos cogollos maduren antes que otros, en este caso podemos cortarlos y dejar al resto madurar.

Secado

 

Para secar los cogollos de maría, se suelen colgar bocabajo en una sala con buena ventilación, y en 2 o 3 semanas estarán listos, aunque será con el paso de los meses una vez secada que su sabor y potencia irá mejorando. Una buena forma de saber cuando está listo el secado es doblar una rama.  Si esta cruje, es señal de que ha perdido la humedad y ya esta seca.  Una vez se hayan secado, se puede proceder al manicurazo, cortar las hojas y dejar los cogollos solos.  Es importante que la sala sea oscura y con una temperatura moderada ya que el exceso de calor perjudica la producción de THC.  La humedad es otro factor que afectará a la calidad de la marihuana, ya que su presencia puede derivar en hongos en los cogollos. Con la oxidación del secado, la resina producirá el THC, y una vez finalizado el secado, si se desea ya se puede envasar la hierba.

 

Abono de la tierra

 

Esquejes y clonación

Si deseamos clonar una planta, deberemos extraer los esquejes.  Es importante que la planta sea adulta y sana, y que esté bien hidratada.  Los mejores esquejes son los que parten de las ramas de la parte media del tronco.  Seleccionamos una rama de unos 20cm y que tenga algunas hojas, y la cortaremos con unas tijeras bien limpias un par de centímetros por debajo de la última hoja.

Dejaremos ese esqueje en un vaso con agua durante un día en una zona sin luz directa y luego lo sacaremos para plantarlo en tierra o lana de roca, y lo ayudaremos con hormona de enraizamiento para asegurarnos una rápida formación de las raíces.  En este periodo la planta ingiere la humedad que necesita por las hojas, por lo que es bueno pulverizar agua para asegurarnos que el esqueje no se secará.  En caso de que el ambiente sea seco es bueno preparar un pequeño invernadero y no hará falta rociarlas.

Las plantas se deben orientar ya en esta etapa hacia la fuente de luz.  Una luz ideal para
este periodo es la de los fluorescentes con el mismo fotoperiodo que en la zona de crecimiento, o en caso de estar en exterior, irlos moviendo lentamente para que la cantidad de luz vaya aumentando progresivamente hasta que la planta sea fuerte.

 

En unos días las raíces ya estarán formadas, y podremos pasar la planta a floración o utilizarla como planta madre para sacar más esquejes.

 

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